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Sobre UBER y la Economía de Internet: un caso particular

Se ha escrito, hablado, teorizado y payado mucho alrededor de Uber, por momentos llegando al hueso que es la llamada “Economía de Internet”.
Se puede encontrar mucho sobre el tema en Internet (precisamente). En particular, de los contenidos que he consumido, creo que este es de los más sensatos y amplios. Toca varias de las aristas que el tema tiene tratando de no “tomar partido” y comparto la mayor parte de lo expresado.


Independientemente de la visión amplia o miopía, de la velocidad de la innovación versus la legislación, de la defensa de los intereses de cada uno (lo cual considero perfectamente entendible y atendible, sean para el lado que sean), creo que el lobbismo (puro y duro), las actitudes demagógicas, necias, reaccionarias, amenazantes y hasta temerarias que se han dado (incluso en Uruguay) no nos hacen nada bien como sociedad.

Sea cual sea la postura, juicio o prejuicio que se tenga, creo que nadie puede negar que la Economía de Internet es una realidad tangible hace mucho tiempo, ejemplos sobran, antes más lejanos y aislados hoy más cercanos y amplios; por lo tanto es medular entenderla y adaptarnos a una realidad que difícilmente podamos cambiar (al menos sustancialmente). 

Podrá discutirse si el Darwinismo es justo o no, pero sin dudas es implacable e inapelable.

Por lo visto estamos siendo reactivos al respecto y eso ya es suficientemente malo como para demorarnos mucho siendo además lentos o poco serios en esa reacción. No me refiero a reacción instintiva y sin sentido sino con la reflexión previa que requiera.

Yendo a un caso concreto

Si bien creo que hay que tener una reflexión y debate amplio, para no quedar solo en un llamado a eso, que poco puede aportar viniendo de simplemente uno de los 7 mil millones de habitantes de este planeta, comparto una experiencia concreta al respecto.
Me tocó conocer un caso de alguien cercano a mí que “hace Uber” y me pareció interesante compartirlo. Capaz a alguien le aporta en su reflexión y eso me es suficiente, en cualquier caso es gratis. Prefiero no dar más detalles de la persona por su privacidad y la temeridad de algunas “famiglias”.
Insisto que es un caso concreto del cual no se puede generalizar, solo vislumbrar algunas puntas que el tema tiene desde la perspectiva del caso que conozco, obviamente cada uno de los puntos que toco tiene a su vez muchas perspectivas pero por una cuestión de “legibilidad” lo reduzco bastante.

El Contexto

Esta persona es un joven de menos de 20 años, estudiante de Facultad. Alguien con buena preparación para su edad, digamos que un poco arriba del promedio pero sin ninguna capacidad especialmente desarrollada que lo diferencie sustancialmente de sus pares.
Cuenta con un coche familiar que pasa (como la mayoría de los coches del mundo) la mayor parte del tiempo sin circular.

El interés

¿Quién con 20 años no querría/quería hacer algo de dinero?  
No soy Sociólogo ni mucho pero creo que los unos por necesidad, los otros por comodidad, es un interés bastante común a esa edad.
El interés en hacer dinero para parar la olla, aportar a su hogar, pagarse los estudios, comprarse una moto o pagarse unas vacaciones es algo que muchos quisimos/pudimos y creo que sigue vigente.
¿Qué le ofrece Uber? La posibilidad de hacer ese dinero, no mucho más que eso (a priori).
No creo que nadie haga Uber para conocer personas o andar manejando por la ciudad muchas horas al día, por más que le guste conocer personas o manejar.
Conozco otros casos que lo hacen como un “trabajo extra”.

La oportunidad

¿Qué oportunidades de trabajo tiene un joven de esa edad y con esa preparación?
No soy especialista en RRHH ni mucho menos pero, dado el contexto de este caso, me atrevo a decir que si no es en un negocio familiar, de “che pibe” en alguna empresa, de aprendiz en algún lugar/oficio, son pocas las oportunidades que tiene.
¿Qué le ofrece uber? Una oportunidad laboral sin muchas preguntas, sin siquiera una sola entrevista ni evaluación de ningún tipo. Libreta de conducir, foto de vehículo y listo, eso sí: otorgándole los derechos a Uber para averiguar todo lo que quiera de la persona que se postula. En resumen: es fácil.
Nota: es claro que la oportunidad, al menos en este caso, va de la mano de tener un coche en la familia que pudiera utilizar.

La libertad

No tenés Jefe, sos vos mismo, tampoco tenés un techo, no hay derecho de piso, no hay escalafón, no hay horarios ni metas (más allá de las que uno se imponga). No hay compromisos largo plazo (tampoco hay mucha evolución). Fácil entrar, fácil salir.
Si yo, que tenía el interés, hubiera tenido esa oportunidad creo que no lo habría dudado ni un instante y hubiera preferido toda la vida “hacer UBER” que ser mandadero en un taller de motos, vender afiliaciones a una emergencia móvil en La Teja y Belvedere y algunos otros “curros” donde aprendí mucho pero gané poco.
Hablando de aprender. Algunos aprendizajes en los primeros dos días de “hacer UBER”.

Aprendizaje 1: Los resultados son directamente proporcionales al esfuerzo

Más horas meto, más viajes hago, más dinero gano. Fácil.
Mejor trato a los pasajeros, mejor ranking tengo, menos rechazos tengo más hago, más dinero hago. Fácil
Mejor trato a los pasajeros, más recomendaciones tendrá el servicio, más clientes lo usarán, más viajes tendré, bla bla. Fácil.

Aprendizaje 2: Las leyes sociales para algo existen

En UBER (hoy en Uruguay) se está totalmente a la intemperie. No hay redes sociales de ningún tipo. No se aporta, no se recibe. No se es “solidario”, no se recibe “solidaridad”.
En el caso particular a los días de comenzada la actividad este joven tuvo una lesión deportiva que le impidió manejar por dos días y “andá a que te cure lola”: no seguro médico, no certificación, no BPS, no nada. No laburás=no cobrás.

Aprendizaje 3: Introducción a la Responsabilidad  (teoría de la responsabilidad)

Llevás a un desconocido en el auto y manejás vos, sos responsable por un manejo prudente y cuidar de esa persona.

Aprendizaje 4: Responsabilidad Avanzada (responsabilidad aplicada)

Al segundo día de trabajo este joven se quedó sin batería en el celular ergo se quedó sin trabajar e inmediatamente sin cobrar.
Es SU responsabilidad contar con el vehículo y el celular en condiciones. Esa falta de responsabilidad tuvo consecuencias.

Aprendizaje 5: Master en Responsabilidad (responsabilidad en el largo plazo)

Ese problema con la batería hizo que no pudiera recoger un pasajero que iba a buscar pues perdió la comunicación y no lo encontró. No solo perdió el viaje sino que esto probablemente (porque el algoritmo no es público), le haya bajado la calificación (de 5 a 4.8 como la tenía al otro día del suceso).
Hoy no es relevante pero en mercados con otros “haciendo UBER” (más competitivo) esto es sustancial, es un “activo” a preservar.  El hecho en sí tuvo consecuencias en el corto y eventualmente en el largo plazo (o al menos más duraderas).

Aprendizaje 6: Para el Señor Cliente lo único que importa es su percepción  (la calle es dura)

El cliente que no fue recogido en tiempo y forma (por el incidente de la batería) seguro se frustró y tuvo una mala impresión del chofer de turno, lo cual seguro repercutió en el servicio en general. Esto es un “lujo” que una empresa no se puede dar. El cliente percibió eso, lo hizo saber y Uber lo hizo saber al chofer. Todos perdieron en el incidente.
¿Qué el cargador estaba roto? Interesante.
¿Qué lo esperaste media hora? Interesante.
¿Qué si pudieras le pedirías disculpas porque no fue tu intención? Interesante.

Todo muy interesante, tan interesante como el cuento de “el perro se comió mi cuaderno de matemática por eso no traje el deber”, pero lo único que importa es: el Señor Cliente esperaba un servicio que no recibió. PUNTO. La calle es dura. PUNTO.

Aprendizaje 7: Pensar a largo plazo

Pensar a largo plazo es algo que a la mayoría de nosotros nos cuesta. Yo tampoco pensaba muy a largo plazo cuando tenía 20. Ahora bien, esto de UBER es trabajar ¿pensás hacer esto el resto de tu vida? Es más ¿pensás que Uber va a durar para siempre? ¿qué vas a hacer después? ¿Ni idea? Bueno, andá pensándolo, acumulá algo más que unos pesos y un buen ranking en UBER porque ojo que el dulce pica los dientes.

Conclusión

Si me dicen a mí: ¿La Economía de Internet es buena o mala? ¿Uber es bueno o es malo? No lo sé, no es mi intención hacer “apología de UBER”, lo que sí sé es que la Economía de Internet es y será cada vez más, pese a quien le pese, por tanto debemos adaptarnos a eso lo más rápido posible y eventualmente aprovechar la ventana de oportunidad.

Como caso concreto, también sé que a este joven, en dos días, le dio más de dinero y, sobre todo, le aportó muchas más lecciones que las que me aportó a mí ser mandadero de un taller de motos en tres meses (que me aportó mucho).

¿UBER si o no?  Sí, a la reflexión serena y acción pronta.

Nota al pie: son mis opiniones personales nomás e insisto que es un caso particular que conozco y solo para aportar a la reflexión y debate que nos debemos. Seguro hay casos no tan buenos, seguro que UBER no le enseñó otras cosas fundamentales como solidaridad, trabajo en equipo, seguro tiene una tendencia “individualista”, etc, etc. Seguro que el tema muchas puntas y visiones más. Sí a todas esas cosas, pero también digo sí a las lecciones aprendidas y sí a la reflexión serena y la acción pronta. 

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