Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2014

La condena educativa

En mi barrio no había (que recuerde) mordiscones pero algunas cicatrices en mi espalda, piernas y cabeza dan fe que no viví entre algodones. Eramos rudos y salvajes, dábamos todo en cada desafío, fuera bici, trompo, bolita, futbol, manchado, figuritas, cordoncito, chapitas, todo era a "matar o morir" (no literalmente).
Pero había ciertos códigos, no escritos, no claros pero que todos conocíamos y respetábamos. No hacerlo era someterse a la exclusión social, tampoco escrita, simplemente era la reacción del grupo ante quien se apartaba de "los códigos".